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Probióticos beneficios

Hola,

Hablemos de probiótocos y prebiótocos. Ayer en mi directo sobre Alimentación durante en el embarazo fueron muchas las mamás que me preguntasteis por los probióticos, y la verdad es que es una pregunta que sale en casi todas mis consultas y cenas con amigos. Los probióticos son una gran ayuda si se utilizan bien,  yo los utilizo mucho tanto para mi misma como para los niños. Por eso hoy he preparado este post junto con algunas de las preguntas que me hicieron para el periódico El Mundo sobre este tema,  mi experiencia con mamás, la mia propia y algunas de las cosas que me preguntasteis ayer.

¿Qué es un probiótico?

Los probióticos son bacterias vivas que tomadas de forma terapéutica (en cepas y dosis adecuadas) son capaces de inducir efectos beneficiosos en nuestra salud.

¿Para qué sirve?

La ingesta de los probióticos tiene un gran número de aplicaciones en nutrición e inmunología. Una vez que los probióticos llegan y colonizan el intestino trabajan junto a nuestra microbiota intestinal (el conjunto de bacterias que forman el ecosistema de nuestro intestino o los “bichitos” buenos como les digo a mis pacientes) y son capaces de mejorar la simbiosis o relación entre toda esta microbiota intestinal y la salud de quien los toma.

¿Cómo funcionan? ¿Cómo actúan en nuestro cuerpo?

Nuestro intestino es la principal barrera entre el exterior y nuestro interior, inmunológicamente se enfrenta a diario a miles de microorganismos que modifican nuestra diversidad bacteriana. En ocasiones, esta modificación de nuestra microbiota, conocida como disbiosis intestinal, aumenta la incidencia de determinadas enfermedades como problemas gastrointestinales o infecciones. La ingesta de cepas de probióticos específicas pueden trabajar en nuestro organismo para disminuir la inflamación y restablecer una composición de nuestras bacterias saludables para ayudarnos a mantenernos sanos.

¿Aporta beneficios?  ¿cuáles?

En los últimos años se están realizando muchos estudios sobre los beneficios y usos de los probióticos en patologías relacionadas con problemas gastrointestinales como diarreas, enfermedad inflamatoria intestinal, síndrome del intestino irritable, síndrome metabólico, hígado graso, diabetes, dislipemias, obesidad, trastornos de la conducta tipo autismo, depresión, problemas en la mujer como mastitis, tratamientos combinados con antibióticos y su uso en niños, entre otros, con resultados muy esperanzadores.

¿Tienen alguna contraindicación?

Pienso que “toda ingesta tiene una respuesta” y el consumo de la dosis o cepas inadecuadas de probióticos puede tener resultados que no son los esperados. Lo que necesitamos es restablecer el equilibrio en las bacterias de nuestro intestino en concreto, esto es distinto en cada persona, porque lo que no sirve cualquier probiótico.

¿Para quién está recomendado? ¿Lo pueden tomar todas las personas?

Todas las personas pueden tomar probióticos. Por ejemplo está muy extendido su uso para la diarrea del viajero, tomado de forma preventiva días antes de un viaje. O afortunadamente, cada vez estamos más comprometidos en su ingesta junto a los tratamientos antibióticos, esto es fundamental ya que el antibiótico “mata” los patógenos pero también parte de nuestra microbiota, por eso es fundamental combinarlo con el probiótico adecuado para que no influya negativamente en nuestra salud y evitar por ejemplo, esas diarreas tan comunes cuando tomamos antibiótico.

¿Dónde se pueden encontrar? Alimentos, suplementos…

Para obtener resultados terapéuticos es fundamental ingerir cepas concretas en dosis concretas. Eso solo lo podemos obtener mediante preparados específicos. Es importante que estén encapsulados para que lleguen a nuestro intestino inalterados y no se pierdan durante la digestión y los ácidos del estómago.De forma preventiva también podemos aportar nuestro granito de arena con el consumo de alimentos fermentados kéfir, chucrut, quesos curados, pepinillos en vinagre, alimentos fortificados con probióticos o darle a nuestros hijos lactancia materna por su alto poder probiótico e inmunológico.

¿Cuál es la diferencia entre un probiótico y prebiótico?

Mientras que los probióticos son microorganismos vivos, los prebióticos son nutrientes, normalmente hidratos de carbono, fibra, que no digerimos y al llegar al intestino sirve de alimento para las bacterias que están allí viviendo. Muchas veces se toman en combinación aunque el efecto de cada uno de ellos es completamente distinto. Es muy importante entender que efecto buscamos para tomar uno u otro.

¿Cada cepa sirve para una patología? ¿Cuáles son las más conocidas y como actúan?

Si, hay cepas que hemos visto que actúan muy bien para patologías determinadas como L. Reuteri para problemas intestinales en los niños, Lactobacillus en candidiasis vaginales, Lactobacillus GG o Saccharomyces boulardii en las diarreas del viajero y muchas otras cepas como Lactobacillus bulgaricus , Streptococcus thermophilus… etc. Cada vez son más las cepas que se están aislando y eso es una gran noticia para un sin fin de aplicaciones.

¿Es recomendable su uso durante el embarazo y la lactancia?

Si, por supuesto, su consumo durante el embarazo y la lactancia puede tener grandes beneficios para la mamá y para el bebé. Pero en este período es especialmente importante, más que en ninguno, pedir asesoramiento profesional sobre que tipo de probiótico tomar según los resultados o los problemas que se quieran tratar o prevenir. No son las mismas cepas para el tratamiento o prevención de una mastitis que para ayudar en la infección de unos puntos de la zona perineal.

¿Usted utiliza los probióticos?

Si, los utilizo muchísimo y puedo afirmar que su ingesta ha sido una gran aliada para mi para prevenir y tratar varias enfermedades. Por ejemplo, cuando tengo molestias intesttinales los resultados que he tenido han sido fantásticos, también en el tratamiento de catarros, para mi recuperación post parto o para el tratamiento de ingurgitaciones mamarias. En casa tenemos distintas cepas y concentraciones y los utilizo muchísimo tanto para mi como para los niños. Sobre todo el mayor, porque la pequeña lo toma a través de mi leche.

Como resumen diría que lo importante es no tomar cualquier probiótico o complemento, que lo importante es saber para qué se toma, qué se espera conseguir y, entonces, preguntar a un profesional cual es justo la cepa que se necesita, es decir dar en la diana. Pero sin duda estamos ante una gran puerta de posibilidades para el tratamiento con probiótcios ¡y eso es una gran noticia!

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Con todo mi cariño,

Elizabeth

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